Jerez

Caballos y flamenco en Jerez, de la escuela a la feria

Caballo andaluz de capa torda con la crin trenzada en un picadero de arena con luz cálida de tarde

El caballo y el flamenco son en Jerez dos aficiones de la ciudad entera. Se cruzan en la feria de mayo y en muchas casas, y cada uno tiene sus sitios y su calendario.

La escuela ecuestre

La Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre está en el centro de la ciudad, en una finca con un palacete del siglo XIX, jardines, cuadras y un picadero cubierto. Es una escuela de verdad: allí se forman jinetes, cocheros y profesionales del mundo del caballo, y se cuida una cabaña de caballos de pura raza española.

Para el visitante, lo más conocido es el espectáculo. Jinetes con traje de época, caballos que trabajan con música andaluza, ejercicios de doma clásica y de doma vaquera, y figuras en las que el caballo se levanta sobre los cuartos traseros. Dura lo que una función de teatro corta, y no hace falta saber nada de caballos para disfrutarlo. También se puede ver un entrenamiento en algunos días y visitar las cuadras, el guadarnés y el museo de carruajes.

Comprobad en su web los días de función antes de ir, porque no hay todos los días y en temporada alta las entradas pueden agotarse.

El caballo cartujano

Una curiosidad que en Jerez se cuenta con orgullo. Los monjes de la Cartuja de Jerez criaron durante siglos una línea de caballo español muy cuidada, que se conoce como cartujano. Hoy es una estirpe dentro de la pura raza española, de capa casi siempre torda, y la ciudad la sigue considerando suya. El monasterio, a las afueras, conserva una fachada muy bella.

La feria de mayo

La Feria del Caballo se celebra en mayo, en el parque González Hontoria, y es la fiesta grande de Jerez. De día, el real se llena de jinetes y amazonas, de coches de caballos enganchados con todo detalle y de gente que pasea a pie mirándolos. Es el paseo de caballos, lo que da nombre a la feria.

De noche cambia el tono. Se baila por sevillanas en las casetas, se bebe fino y rebujito, y se vuelve a casa muy tarde. Muchas casetas de Jerez son de acceso libre, lo que hace la feria más fácil para el que viene de fuera que otras donde casi todo es privado.

El flamenco, en los barrios

Santiago y San Miguel son los dos barrios flamencos por excelencia. En sus calles y sus casas ha nacido mucho cante, y se nota en cómo se habla de flamenco allí: con nombres de familias, de patios y de tabancos.

La forma más jerezana es la bulería. Rápida, con un compás de doce tiempos que se marca con palmas y que tiene muchas maneras de acentuarse, y que en Jerez se toca y se baila de una forma propia, en reuniones donde cualquiera puede salir a dar una pataíta.

Dónde escucharlo

Las peñas flamencas son asociaciones de aficionados que organizan recitales, muchas veces abiertos a cualquiera que quiera escuchar. Hay varias en la ciudad, y en ellas se oye cante con un público que sabe lo que escucha. Los tabancos, tabernas antiguas donde se servía vino de la bota, programan también flamenco algunas noches.

A finales del invierno, el Festival de Jerez dedica unas semanas al baile flamenco, con espectáculos en teatros y cursos para aficionados venidos de muchos países. Y en diciembre, las zambombas convierten los patios de los barrios en fiestas de villancicos por bulerías.

Un consejo

Ni en la escuela ni en una peña hace falta ir vestido de nada. Lo que se agradece es silencio cuando empieza el cante y palmas solo si se sabe darlas a compás. Si no, mejor escuchar.

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