Jerez de la Frontera: vino, caballos y flamenco

En Jerez huele a vino en ciertas calles del centro, sobre todo por la mañana. Es el olor de las bodegas, y explica mejor que cualquier folleto de qué ha vivido la ciudad durante siglos.
Jerez de la Frontera está en la provincia de Cádiz, tierra adentro pero cerca del mar, entre campos de viña de tierra blanca. Es una ciudad grande, más que la propia capital de la provincia, y se puede ver de muchas maneras. Casi todas pasan por tres cosas: el vino, el caballo y el flamenco.
El vino
El vino de Jerez tiene denominación de origen propia, Jerez-Xérès-Sherry, con sus nombres en castellano, francés e inglés, que dicen mucho de adónde se ha vendido. Fino, amontillado, oloroso, palo cortado, los dulces de Pedro Ximénez: todos salen de la misma comarca y de una forma de criar el vino que no se parece a la de otras zonas de España. Le dedicamos un artículo entero.
Las bodegas del centro son edificios enormes, de techos altísimos y muros encalados, pensados para que el vino respire y no pase calor. Varias abren a visitas, y es la mejor manera de empezar.
El caballo
Jerez es una de las ciudades de España más unidas al caballo. Tiene la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre, donde se enseña doma clásica y vaquera y donde se puede ver a los caballos trabajar con música. Y en mayo celebra la Feria del Caballo, la fiesta grande de la ciudad.
El flamenco
Los barrios de Santiago y San Miguel, en el casco antiguo, tienen fama de ser cuna de cantaores, guitarristas y bailaores. La bulería de Jerez tiene un compás que los aficionados reconocen enseguida. Las peñas flamencas de la ciudad programan cante en directo durante buena parte del año, y a finales del invierno el Festival de Jerez llena la ciudad de baile. Del caballo y del flamenco hablamos en otro artículo.
El Alcázar y el centro
El monumento más antiguo de la ciudad es el Alcázar, una fortaleza de época almohade con su mezquita, sus baños árabes y unos jardines que en verano se agradecen. Desde allí se baja a la catedral y se entra en un casco antiguo de calles estrechas, iglesias, palacios y plazas con naranjos.
Las fechas que cambian la ciudad
La Semana Santa de Jerez es de las grandes de Andalucía, con procesiones por todo el centro y un ambiente que se nota días antes. El circuito de velocidad, a las afueras, recibe cada temporada grandes carreras de motociclismo, y esos fines de semana la ciudad se llena de aficionados. En diciembre llegan las zambombas: reuniones en patios y plazas donde se cantan villancicos flamencos al son de la zambomba, la botella de anís y la pandereta.
Fuera de esas fechas, Jerez es una ciudad tranquila para pasear. En verano, eso sí, solo por la mañana temprano o cuando cae el sol.
Para conocer Jerez
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